Los guantes robóticos blandos utilizan transmisión de energía motorizada para aumentar la fuerza de agarre disponible, permitiendo al usuario realizar tareas que de otro modo serían imposibles.
Los motores de los guantes se activan en sincronía con los intentos de agarre del usuario, proporcionando fuerza adicional exactamente cuando es necesaria. Los sensores detectan la intención de movimiento, garantizando asistencia natural y coordinada.
La cantidad de asistencia puede graduarse, permitiendo un enfoque terapéutico progresivo: inicialmente alta asistencia, reduciendo gradualmente a medida que mejora la fuerza del paciente.